Se ha abierto
un debate en la opinión publica sobre la calidad de la enseñanza,
principalmente por el hecho de que el Gobierno propone una reforma del
sistema educativo, proponiendo una serie de modificaciones al sistema
actual con el nombre de "Ley de Calidad".
Sin embargo
dicho debate ha sido y será siempre un debate permanente en la
comunidad educativa, donde siempre aparecen propuestas de mejora, pero
quizás las propuestas nunca han tenido un consenso dentro de
dicha comunidad educativa.
La calidad
de la enseñanza parece que los últimos años ha
sufrido una degradación por diversos factores que han sido recogidos
por todos los medios, incluidos los grandes medios de comunicación
social. Pero si bien parece haber un consenso en el tipo de problemas
que han producido dicha degradación, no está claro cual
es el modo de atajarlos.
Quizás
en el análisis no se tenga en cuenta lo suficiente que el acto
de la enseñanza es un acto principalmente íntimo entre
los alumnos y el profesor y que se produce sobre todo en el espacio
"aula".
Si lo que
queremos mejorar es la calidad de la enseñanza, quizás
sea ahí donde tendremos que fijar nuestra atención y preguntarnos
cuales son las condiciones en que los educadores pueden ocuparse verdaderamente
de dirigir el proceso de enseñanza/aprendizaje en el aula.
La experiencia
de todos los educadores, repetida hasta la saciedad por estos, indica
que con el actual talante de algunos de los alumnos resulta extremadamente
complicado atender de forma satisfactoria y en clima cordial, el reto
anual de mejorar los conocimientos de los estudiantes.
Habida
cuenta que la enseñanza parece ser manifiestamente mejorable,
no es cuestión de proponer de manera exhaustiva todos los aspectos
que deberían cambiarse, modificarse o simplemente matizarse,
sino de abordar inicialmente aquellas situaciones que puedan ser susceptibles
de producir una mejora sobre una gran cantidad de aspectos; porque cualquier
otro tipo de actuación parece que históricamente ha servido
para crear el tópico de "cambia todas las cosas para que
todo siga igual".
Teniendo
en cuenta que todos los estudios hechos sobre enseñanza ponen
de manifiesto que cualquier reducción en el número de
alumnos por aula mejora cualquier propuesta educativa.
Y debido
a que el debate abierto y las propuestas de ley se han centrado en la
enseñanza secundaria, los docentes pedimos que la ley que modifique
la actual en el sentido que sea, recoja de manera explicita que el número
máximo de alumnos por aula sea de 20.
Así
lo aprueba el claustro de profesores del I.E.S. ........